Un ataque al corazón nos quitó hace unos días a la mayor super-estrella del mundo de la música. Un icono que no dejaba a nadie indiferente tanto por su forma de ser como por su música. Aunque en los últimos años había destacado más por sus escándalos fuera de las cámaras que por los éxitos delante de las mismas. Tanto que había sido forzado a volver a subirse los escenarios por las deudas de varios procesos judiciales que lo habían dejado casi en la bancarrota. Llegando incluso a vender parte de su patrimonio. Pero no quiero utilizar este post para realzar esa insulsa imagen que Michael ha dejado durante los últimos tiempos, sino para expresar mi opinión sobre él.
Michael Jackson fue un revolucionario de la música, un artista que inventó un estilo de cantar y una forma de bailar así como una nueva forma de hacer videoclips, que vendió discos como nadie ha hecho y probablemente nadie hará, y que abrió las puertas al mundo a toda una generación de artistas negros que hasta ese momento no tenían cabida en las "cadenas blancas".
A pesar de no ser un fan de Michael que haya seguido toda su carrera sin descanso, sí que tuve una época en mi adolescencia de la que por cierto, no hace tanto tiempo, en la que éste negro de piel blanca fue una de mis preferencias musicales. Durante días podía estar escuchando sin descanso todos los temas que le hicieron famoso. Desde su primer gran éxito en solitario "Billie Jean" hasta las más recientes como "You Rock My World" o "Privacy", todos y cada uno de sus discos fueron obras de arte, mayores o menores, pero con un sello único e inconfundible que le hizo llegar a una posición de donde nadie le ha podido hacer bajar.
Una posición que, junto con su inesperado fallecimiento, lo convertirán en un mito, una leyenda de la música, el proclamado "Rey del Pop" lo será eternamente, al igual que Elvis Presley será por siempre el "Rey del Rock".
Posteriormente mis gustos han ido evolucionando hacia una vertiente más dura del rock, pero nunca he dejado de escucharlo, como ningún melómano debería de hacer. Todo amante de la música en cualquiera de sus vertientes tendría que dejar un hueco en sus reproductores de mp3, en sus minicadenas, en sus DvD's, o en cualquier aparato del que dispongan para escuchar música, para algunas de las obras de arte de Michael Jackson.